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Hambre de letras

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Este es un espacio en la nada para la nada de las letras, de Alejandro León Meléndez

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Jueves, 22 de junio de 2006

Esas aves espléndidas

Persigo durante días la sombra de los zopilotes. En algún momento comenzarán a caer muertos. Cuando eso suceda, yo estaré en el lugar adecuado para alimentarme.

ALM

Por: Alejandro León Meléndez | Narrativa | Comentarios (0) | Referencias (0)

Lunes, 19 de junio de 2006

Guatemala 3

En la Mesilla y en Huhuetenango

Los zopilotes rondaban sobre nuestras cabezas. En realidad, se nos advirtió desde Comitán: no el asunto de los zopilotes, sino lo que ocurriría más adelante. Pero en ese momento ni siquiera ver los cuarenta o cincuenta o cien animales negros, alados, dejando sombras contra el suelo me hacía imaginar lo que estaba por pasar. ¿Qué fue lo que nos dijeron en Comitán, primero? Pues que la ciudad de Guatemala era un lugar inseguro, donde las muertes son asesinatos y los despojos son cosa común.
—Es lo mismo que en el DF —les dije yo —, se le advierte a los extranjeros que guarden las cosas de valor, que se muevan en grupos y que no confíen en nadie, ni en los taxistas.
Decidimos, Alonso Guzmán y el Coronado y yo, no hacer mucho caso de las advertencias: humanas o animales. La pareja de Carmen y Esteban comenzaron por aterrarse desde el principio.
En la Mesilla, a eso de las dos de la tarde, se nos prohibió el acceso con la camioneta.
—Por la falta de papales deberán dejar su vehículo en México, o sólo les daré permiso para acceder hasta Huehuetenango, por tres días.
Y nosotros dijimos que no, que mejor dejábamos la camioneta allí mismo, en la línea fronteriza, por los mismos tres días que estaríamos dentro. Así pues, tomamos una de las primeras decisiones erróneamente tácticas, pero acertadas humanamente: nos moveríamos en el interior del país vecino en camión. En bus, como dicen ellos. La única regla que aceptamos seguir, era la de no viajar de noche.
Estábamos a ocho horas de la capital, nuestro destino, y había sólo una corrida directa, en bus, que salía a las once de la noche. Lo que nos dejaría en el destino a las siete de la mañana. Pero eso significaba romper la regla que decidimos que no queríamos. Por eso, tomamos otro camión que salía de allí a las cuatro de la tarde, rumbo a Huehuetenango, para después, esa era la intención, trasbordar hasta la capital.
Salimos, pues, y luego nos enteramos que era la última salida, a la primera ciudad importante desde la frontera: Huehue, como ellos le dicen. El camino era de dos horas, tan sólo. E íbamos contentos.
El bus era de esos que llaman ellos: canasteros. En México se le hubiera llamado: guajolotero. En el techo del camión, la canasta albergaba aves de corral vivas y muertas, costales, maletas, bolsas, bultos y cajas. El equipaje de los mexicanos, en una deferencia hacia nosotros, viajó en el interior del camión, entre la última línea de asientos y la puerta del fondo. Por la que finalmente salimos.
Yo dormí el viaje, cómodo porque los asientos eran amplios. Sin embargo me desperté para descubrir tres cosas: 1) eran lo suficientemente amplios como para albergar, no a dos, sino a tres personas apretadamente. Gente que iría subiendo al autobús durante el trayecto. 2) Un niño chapín, muy hermoso, como de dos o tres años de edad, dormía en los brazos de David Coronado, puesto que su madre se había sentado junto a nosotros. Coronado anunciaría después quedar prendado y enamorado del pequeño, que deseaba adoptarlo y traérselo a México. Y 3) Alonso, sentado por su cuenta en otro asiento, platicaba animadamente con una mujer que se veía muy agradable.
Volvía dormir y no vi los paisajes boscosos de Guatemala. Me desperté con un movimiento brusco de mi compañero de viaje:
—Ala, Alejandro, despierta y levántate. Que el camión no entra a la terminal de Huehue y hay que bajar las cosas.
Alonso fue quien dio el aviso y David me lo pasó a mí. Platicando con la señora se enteró de lo que siempre debimos saber: que las terminales se cierran a las cinco de la tarde, que no hay camiones que viajen de noche, que en Huhue deberíamos pernoctar. Que tuviéramos cuidado con la gente, porque los guatemaltecos son peligrosos.
Me arrojaron por la puerta trasera como un escupitajo. Alguien había lanzado antes a mi maleta, que era la más estorbosa de todas, aunque para mí la más manejable. La bolsa de dormir estaba desenredada por la brusquedad del trato y se manchaba en un charco de lodo acumulado debajo de un puente peatonal.
—La terminal es para allá —señaló Alonso Guzmán sabiendo lo que nosotros no—. Vamos para ver si de casualidad hallamos el último de los camiones.
Eran las seis de la tarde.
Caminamos por donde nos señaló el poeta y hallamos, ciertamente, un lugar abandonado. Sucio, oloroso y rechazante desde la soledad que nos mostraba. Aquello no tenía la forma de las terminales que conocemos en México, pero qué lejos estábamos de saber que la idea de una terminal como la de nosotros no es algo de uso común en el país vecino.
Preguntamos:
—Huy, señores. No hay camiones a Guate. Si quiere, le vendo los asientos para las tres y media de la mañana, que es cuando sale el primero. Más ya no va a encontrar.
Aterrados, cansados por cargar nuestros equipajes y sin otra cosa más que hacer, compramos los boletos (a cincuenta quetzales el viaje, algo así como setenta y cinco pesos mexicanos) y decidimos buscar un lugar donde pernoctar hasta la hora señalada. Pues, se nos advirtió muy caramente "salimos en punto, nos esperamos ni cinco minutos".
Lo que conocimos de Huehue no era muy lindo, así que teníamos toda la intención de no quedarnos allí más tiempo del necesario.
—El hotel más barato—, dije yo. Y la noción fue secundada por David y Guzmán. No llevábamos dinero, y parecía que el viaje a pie nos iba a resultar más onerosos de lo planeado.
A ojo de buen cubero advertimos cuál se vía más chafa y allí entramos.
Ese fue el segundo error táctico, el segundo acierto humano.

ALM

Por: Alejandro León Meléndez | Vetusta Morla | Comentarios (2) | Referencias (0)

Viernes, 19 de mayo de 2006

Guatemala 2

En Comitán

Llegamos a Comitán apenas con unas horas de retraso con respecto a lo que teníamos planeado. Pero todo estaba bien, pues tampoco debíamos cubrir una calendarización exacta. Era el diez de mayo.
En Comitán conocimos a gente interesante. Para empezar conocimos a Mirtha Luz, poeta Comiteca orgullosa de su ciudad, quien, sin tener planeada nuestra llegada, nos hizo un tour sabroso por esa ciudad mágica. Junto con el Centro Cultural de la ciudad, fuimos a comer. Ellos tendrán el próximo 19 de mayo un maratón de cuento breve, donde al parecer estará Eduardo Osorio directo del CTE. Más adelante, conocimos a Luis David. Él nos ofreció su casa para pernoctar. Pero como cumplía años, fuimos a un bar cercano, donde además, conocimos a la madrileña Lucía (sin apellidos), quien canta el bossa nova como los mismos ángeles. También conocimos a Tonino, de Barcelona, fotógrafo que realizaba un repoortaje gráfico sobre las comunidades indígenas en el sur de México.
Esperamos que estos dos nuevos contactos den un resultado bueno para la promoción cultural en nuestras tierras.
fue un agradable iunicio de viaje. No sabíamos lo que nos esperaba a partir del día siguiente, cuando partimos, ahora sí, rumbo a la frontera con Guatemala.

ALM

Por: Alejandro León Meléndez | Vetusta Morla | Comentarios (0) | Referencias (0)

Jueves, 11 de mayo de 2006

Guatemala 1

Ya llegamos a Guatemala

El viaje, agotador, ha sido pocamadre. Decidimos (más bien decidieron los que pusieron la lana para el viaje) que nos vendrímos por carretera. En la subruban del CTE salimos cinco personas: a saber: Alonso Guzmán (ganador del Alejandro Ariceaga para primera novela en el 2005); David Coronado (Xalatlahua con un poemario y cuentario en su haber: Bocado de sal); Esteban Reynaud (Tesorero y escriba del CTE) y yo. La quinta persona es la noviecilla jovenzuela del último.
Salimos el martes nueve a las ocho de la noche de Ciudad de Toluca y viajamos, al volante en primer lugar: David Coronado y yo.
A mí me tocó manejar durante el amanecer del diez en alguna ciudad de Veracruz. El Coronado y yo hablábamos de Miller, de Wilde, música carreteril y de mujeres.
Atrás, el resto dormía.
Desayunamos sandwiches hechos sobre el cofre, y refrescos comprados a un ciclista que salió de la nada en medio de la carretera.
Después de eso, pedí esquina. Me pasé para atrás, a dormir.
Desperté justo a tiempo para fotografiar el Grijalva, por la tarde, y para volverme a dormir.
El resto se los contaré mañana.

Por: Alejandro León Meléndez | Vetusta Morla | Comentarios (2) | Referencias (0)

Viernes, 05 de mayo de 2006

Testamerto de la carne y el espíritu, de Alejandro Ramírez Lámbarry

Descolgado de textos bíblicos, no en el copy paste al que estamos ya acostumbrados, este primer Testamento de Ramírez Lámbarry representa la eterna representación de la cultura que se reunió con nuestra cultura.
El testamento de la carne y el espíritu, publicación doscientos noventa y cinco del Fondo Editorial Tierra Adentro es una colección de ocho relatos fríos en los que el autor contrapone su realidad con las sagradas escrituras, en su mayoría.
Desde el Génesis urbano en el que el inicio es una pareja que busca en las calles, en la televisión las razones de la vida.

Ramírez Lambarri nos llena de imágenes grotescas, duras, cotidianas para confirmar que el espectáculo diario es una reinterpretación constante. En El poseído de Gabarra increpa la figura del mesías para culparlo de una locura habitual. Porque la incomprensión de lo que sucede no está en manos de quien se anuncia como el poseedor de la verdad. La verdad del Testamento se crea página a página. Cuento tras cuento.

Entonces Lázaro vuelve a morir y vuelve a renacer gracias a las expectativas de las enfermedades solitarias y la medicina modernas. Y los habitantes cibernéticos se tornan los héroes de hoy. En Pez Playa, una ficción tecnológica se nos avisa que la única razón del universo es la creación. La misión de Caifás, policía genético adicto a las fotos digitales de mujeres de ébano, es la de hallar a Josué el insurrecto. El que se antepone al nuevo orden de la recreación científica.

En segunda persona, repleto de imágenes de películas de ciencia ficción, voces del rock del siglo veinte, filosofía aplicada, en Salomé y el profeta conocemos a la mujer del bar que es inabandonable. El personaje es acusado de profetizar y, en el juicio contra su herejía, reconoce la necesidad de haberse mantenido junto a esa mujer.

El pasado de los textos bíblicos, pues, no se mantiene en un presente paralelo y único. El futuro —alterno y tecnologizado— es en varios de los cuentos el escenario ideal para mostrarnos la gran gama de metáforas que el autor nos ofrece. En el Apocalipsis según «Ile Verte», el mundo es recreado en elinterior de un hombre, con el único objetivo de aislarse. Sin embargo, el hombre, hecho a imagen y semejanza, resulta ser un nuevo dios que debe dar orden a su propio caos. Sin tener el control del mundo interior, la historia se repite retransformada. La investigación del mundo, el descubrimiento de sus súbditos ante el fraude sólo lo eleva aún más en lo ilógico del mundo.
Cíclico, el Testamento de la carne y el espíritu vuelve a viajar por el tiempo. En el arquetipo del flato, Ramírez Lambarri consigue que el acto natural del cuerpo se convierta en una razón de hallar las razones del universo. Divertido —acaso el único texto donde el humor del autor nos permite reír un poco—, este cuento resulta un descanso agradable en la estructura del libro. Un hombre dado a los mutismos místicos se embarca en la búsqueda de alguien que le explique o le ayude a contener su estómago cada mañana. Con resultados más bien atroces.

En Séptem, el octavo cuento, una mujer de Judea describe, entre otras cosa en el andar por el desierto, su encuentro con el hombre de rostro afeminado, el profeta. La mujer, estigmatizada por la lujuria, vence a quien la contradice gracias al verdadero control de su cuerpo y de su alma.

El Testamento de la carne y el espíritu es un libro de cuentos donde el lenguaje —el dominio de su autor por las palabras—, se vuelve un personaje. Las imágenes que ya he mencionado, por lo demás irreproducibles, son vástagos de la poesía. Un texto hermético, repleto de enigmas para desentrañar que surgen de la sapiencia, el talento y la entrega de Alejandro Ramírez.

Por: Alejandro León Meléndez | Opinion | Comentarios (0) | Referencias (0)

Miércoles, 03 de mayo de 2006

Me voy a Guatemala

Ya está casi todo listo.

Gracias a los cuaises del Centro Toluqueño de Escribas, me voy a La ciudad de Guatemala a leer mis textos y mis mamadas. Todo en el marco del Festival internacional de cuentro breve Los mil y un insomnios que año con año organiza el CTE.
Me voy con algunos cuates de las letras, como el buen David Coronado. Con maestros como Esteban Reynaud y con gente que todavía no conozco. Toluca hará, otra vez, presencia en el extranjero.
Y yo pienso pasármela chido.
Por aquí leerán mis experiencias, si quieren.
Un abrazo de letras viajeras
ALM

Por: Alejandro León Meléndez | Promoción de lo cultural | Comentarios (5) | Referencias (0)

Miércoles, 03 de mayo de 2006

Que callen boca

Este texto apareció en la columna Diezveintiocho; el pasado miércoles 26 de abril, en el periódico IMPULSO de la ciudad de Toluca. Gracias al buen Neto de la Cueva y a todos los diezveintiocho por el espacio.

A propósito de la moda cultosa se nos da, a los burócratas del estado —porque sólo por mi estado hablo, donde vivo, trabajo y me fijo—, realizar los mejores festivales. Diría Cervantes que nosotros facemos los entuertos. Y a ver quién los deshace.
La semana pasada se llevó a cabo con gran pompa y regocijo una edición más de FestinArte (la versión de los festivales culturales para niños), en el Estado de México. Antes de leer las evaluaciones oficiales, sabemos cuál es el resultado de este ejercicio creativo: un éxito. Un rotundo logro para la actual administración estatal. Una paloma más para nuestro querido IMC.
¿Cómo se sabe? Bastaba pasearse un día de esos por el Centro Cultural Mexiquense y ver la cantidad de niños formados en el aeropuerto que después los llevaría a visitar cualquiera de los cinco continentes. Es más, no era necesario ir (los desniñados nos quedamos de pronto, sin excusa plausible). Sólo debíamos escuchar las voces de los muchos y muchos y muchos que sí fueron. Lo contento que salían los peques y el cansancio de talleristas, los actores, los guías. Eso, así puesto, da mucho gusto. Que callen boca los intelectuales, los artistas, artesanos, y retrógrados que no hacen sino criticar al sistema de promoción cultural oficial.
Es afortunado que en el estado, entonces, tengamos más de un festival con el mismo éxito, o mayor. Pensemos en las miles de personas que van al de las Almas, a Quimera, A los que se organizan en Atizapán, en Ecatepec, en Tenango y en todos los rincones de nuestro estado. Todos los festivales son siempre un éxito rotundo. Somos, y de eso no albergo dudas, grandes organizadores de festivales.
Por eso en el estado hay tantos y tantos lectores. Por esa misma razón hay tantos asistentes a las salas de teatro. Y se ha exigido, por parte de los mexiquenses, la creación de una exitosísima compañía de ópera. Por eso las salas de cine alternativo están siempre repletas. Por eso, todos nuestros artistas, artesanos e intelectuales trabajan —cobrando como debe ser— todo el tiempo y no sólo en un periodo de dos semanas festivaleras. Por eso las librerías son negocios rentables e incluso se han edificado teatros y museos desde la iniciativa social.
¿Qué eso no es cierto? ¿Entonces tantos y tantos espectadores en los festivales culturales no regresan jamás, y pagan, un espectáculo escénico, un libro o la entrada a un museo? No puedo creerlo.
A lo mejor algún día comprenderemos que la promoción de lo cultural no es cuestión de miles. A lo mejor, algún día comprenderemos que el arte jamás afecta a los cientos de personas que se sientan a ver la zarzuela. El arte y la cultura conquistan individuos. Y no más.
Sin embargo, vaya un voto para qué todos esos niños que salieron felices de FestinArte se vuelvan consumidores conscientes de los productos del arte.

ALM

Por: Alejandro León Meléndez | Opinion | Comentarios (0) | Referencias (0)

Jueves, 23 de marzo de 2006

Las Historias de Francisco Cartagena

Publicación por entregas.

Si visitan la página que me regalaron mis panas venezolanos —y que lleva mi nombre—, podrán leer, semana tras semana, un capítulo nuevo.
La novela, cuyo título tentativo es "Las Historias de Francisco Cartagena", retoma a los personajes Cartagena y Alumai (que cambia de nombre a sólo Aluma), además de que introduce a otros como El Veteriario y Bía.
La historia no es la misma que comencé a publicar antes, así que no se necesita buscar información previa. Los capítulos son más cortos y, siguiendo los consejos de los amigos, más activos.
Igual que antes, al final de cada capítulo hay una sección para que me anoten sus comentarios. O pueden dejarlos en la sección Foros de la misma página.
Ojalá les guste y la puedan recomendar.
Mando un abrazo de letras.
ALM

Por: Alejandro León Meléndez | Narrativa | Comentarios (3) | Referencias (0)

Miércoles, 15 de marzo de 2006

Los personajes que son Karla Montalvo

Saludablemente lejos del análisis duro e intelectual, Los personajes que soy, ensayos autobiográficos, de la actriz y escritora Karla Montalvo es un estudio internista sobre lo que debiera ser la lectura: descubrimiento y crítica.
A partir sólo de su formación como actriz y de una necesidad apabullante por las historias, Karla Montalvo nos da ocho personajes, producto de otros tantos autores, que encuentran eco dentro de su personalidad.
Los ensayos, cómodos y agradables, son además la historia de una vida real, la de Karla, que va creciendo cronológicamente a través de sus diferentes lecturas. Porque Karla lee los libros, lee al cine y lee al teatro que son su formación humana. En Los personajes…, Karla expone no sólo la visión que ella tiene sobre las obras que trata, cuyos análisis pudieran ser plausibles por inteligentes o no; nos ofrece a sus lectores el corazón que la mueve y va desentrañando sus propios procesos artísticos. La recreación —o creación— de sus personajes actorales y sus intenciones como autora literaria.
Cada personaje abordado resulta un descubrimiento personal, que no queda excento del descubrimiento al lector. Cada personaje bien pudiera ser un ensayo autónomo o un capítulo de un ensayo mayor. Cada lectura de Karla bien pudiera ser una más, o puede convertirse en parte complementaria de toda su vida. Lo que nos propone, obviamente, una obra inconclusa, parte a su vez de un libro —ensayo— mayor y que pudiera abarcar no sólo desde la adolescencia, sino desde la infancia y hasta el último día de su vida.
De allí que incluso cada ensayo no se quede sólo en el análisis de un personaje y su enfrentamiento personal con él. Esta galería de seres ficticios son al mismo tiempo la perfecta excusa para el descubrimiento de los temas trascendentes en la vida de Karla Montalvo. Un ensayo es un personaje y es su desdoblamiento y es su enfrentamiento con ella misma y la vida.
Sin necesidad de los artilugios literarios doctrinales, como enormes pies de páginas que demuestren toda su sabiduría; más bien recurriendo a simples técnicas literarias, como la de reproducir pasajes de su diario personal, Montalvo se entrega toda.
La primera entrega, Karla descubre al lector ideal en Bestial Baltasar Bux, protagonista y apoyo en la novela La historia interminable de Michael Ende. El encuentro con Bastián producirá en ella una bella reacción literaria: se descubre lectora de un lector que se descubre protagonista. Karla lee que está leyendo. Por lo tanto ella es protagonista de sus historias. Esa es, justamente, la particularidad de su ensayística, de su crítica a lo largo de todo el libro y de su vida. Montalvo no puede contentarse con ser espectadora, tiene que ser parte de lo que presencia.
Dice en el ensayo que abre su libro “La travesía del lector al personaje”:
Si la lectura sólo nos exigiera identificarnos con ella, a través de lo que creemos que somos, no resultaría tan reveladora, intensa y compleja. Leer no siempre es cómodo, placentero y alegre; a veces es doloroso o aterrador.
En “Clara y Nínive: el encuentro con la imaginación”, el segundo capítulo del libro, Karla aborda al personaje de Clarita de 8 años en la obra de teatro La señora en su balcón de Elena Garro. Karla Montalvo representó a este personaje en su adolescencia, a pesar de que ella hubiera deseado representar a Clarita en una edad mayor. Para Montalvo, Clarita de ocho años es su encontronazo con la imaginación, es la separación y complemento entre la lectora y la actriz. No sólo porque debe encarnar alguien que no es ella, sino porque este personaje vive a través de la imaginación, de lo que no existe. Dice Karla:
Dentro de los lectores, el actor es uno de los que más difícil se las ve con su interpretación. Debe encarnar los sentimientos, el ritmo, el contexto de los seres de la ficción y, para hacerlo, es preciso que los conozca a profundidad.
A partir de la recreación de Clarita, Karla valora la conformación de los símbolos de cualquier ser, ya sea ficticio o real. El de Clarita es Nínive, nos dice; y Karla confiesa que sus símbolos son el libro y el escenario.
Y ya propuesta la lectura como algo no siempre grato, Karla se obliga a entablar comunicación con Martirio, personaje de La casa de Bernarda Alba de Federico García Lorca. Otro ser que debió personificar y con el cual, según ella, no tenía nada en común. Sin embargo, y como se observa a través de sus palabras, el análisis de este personaje termina haciendo de la autora un ente consciente de si misma.
Martirio la confronta, pues, con la amargura.
Se dice (…) que el lector es un co-creador de la obra, es decir, que sin él ésta sólo existiría en potencia. Sin embargo, pocas veces se profundiza en la reflexión acerca de cuál es la contribución del receptor a la experiencia literaria.
Para Karla Montalvo, la actuación le ha llevado a romper con la idea común de que el lector sólo se sienta y abre un libro (o sólo observa la pintura, o la puesta en escena). El actor debe situarse justo entre el lector común y el creador. Es un creador inferior o un lector superior.
De esta perspectiva Karla se ve obligada a crear una Martirio un tanto distinta a la propuesta por García Lorca en el texto dramático. Karla debe descubrir dentro de sí la amargura, sus concepciones de ella, y darle vida al personaje. Así pues, ante la posibilidad de dar vida, descubierta a partir de sus lecturas, Karla emprende un nuevo camino. Las funciones del lector participativo se modifican para hacer ella misma las propuestas.
En “Las aristas de mi imagen” Karla muestra la posibilidad de enfrentar al arte y al dolor, gracias a la película Todas las mañanas del mundo, dirigida por Alain Corneau en 1991.
Dice Karla que: (…) en ocasiones acudimos al teatro y al cine “para esa cosa horrible que es matar el tiempo”, como diría García Lorca, pero muchas otras lo hacemos en busca de respuestas sobre nuestra vida.El ejemplo, para ella, de esta película no puede ser más exacto. Y tampoco está excento de dolor. Karla, como en los demás personajes, encuentra uno muy poderoso. El personaje es Marin, compositor de la corte, quien a pesar de sus logros artísticos, se confiesa un impostor. Su maestro, nos dice, él era la música.
A partir de esto, Karla nos propone a dos tipos de trabajadores del arte, los que ella denomina acróbatas y creadores:
Marais es un acróbata, no un creador. Utiliza el arte para escapar de su dolor; no para internarse en él y expresarlo. La confrontación de una artista, la propia Karla, ante la idea de que quien trabaja con el arte refleja su miedo y su compromiso para con la creación. Karla ya se asume una creadora completa.
Cuando se enfrenta a Blanche Dubois de Un tranvía llamado deseo, Karla lo hace, ahora sí, como mera espectadora consciente de todas sus capacidades creativas. Es decir, ella no necesita de interpretar el papel de Tenesse Williams para comprender y verse reflejada. Y lo deja muy claro cuando nos dice a sus lectores: ser actor no significa que se tiene inmunidad ante el enigma de la función teatral.
Lo que me obliga a traducir: Yo, ensayista, no estoy inmunizado al enigma que es Karla Montalvo. A final de cuentas, al asumir al lector como un fenómeno Bastián Baltasar Bux, parte de la obra, personaje protagonista, nos lleva a ser parte de la obra de Karla, y de cualquier otro libro. No se trata, y Karla es congruente consigo misma, de demostrar con la sabiduría del teatro, que los demás espectadores son unos estúpidos por haber disfrutado de una función. Lo que hace a cada función teatral y cada proyección de película y cada lectura de un libro como un momento único, protagonizado de manera individual por cada espectador, cada vez que ocurre.
Blanche es, para Karla, su reflejo con el dolor y la locura, como lo dice el título del ensayo. Para Montalvo, Dubois es la extrapolación de las relaciones entre el hombre y la mujer a través de la enfermedad.
La idea de la muerte no me deja dormir algunas noches, y el arte no siempre está allí para purgar el miedo. Pero en ocasiones está para saber que no somos los únicos que hemos recorrido los pantanos de nuestra naturaleza, que no estamos solos(…)
El poder de lectura de Karla, crecido a lo largo de los años, la lleva a plantearse el proceso de enfrentarse a la palabra como algo más allá de la extrapolación, la empatía y el autoconocimiento. Pareciera que para cada uno de estos hechos es necesaria la muerte antes del renacimiento. Descubre que la vida y al muerte son dos polos del mismo sentido.
A través de su fe en la divinidad llega a las conclusiones más duras, pero que generan de una potencia inigualable: la del fénix:
(…) había jugado a morirme. Me imaginé sin respirar, sin moverme, sin estar; intenté sentir no sentir, pensar en qué sería no pensar. El juego fue un fracaso porque terminé llorando, asustada.
Gracias Simone de Beauvoir y La mujer rota, descubre que el miedo a la muerte no desaparecerá nunca. Pero es gracias al personaje narrador de la novela Las memorias de mamá Blanca de Teresa de la Parra que aprende a vivir con ese temor por medio del humor de la vida. (…) he encontrado en la literatura, dice Karla, un espacio donde la razón y la emoción, la fe y la duda hacen una tregua y dialogan como en un juego. El juego es la memoria, necesaria herramienta, para vivir y continuar la existencia.
Los personajes que soy. Ensayos autobiográficos está publicado en el Fondo Editorial Tierra Adentro. Su lectura, más que aconsejable, es a través de la relectura. Si bien se puede saborear de una sentada, no podemos empatar con la autora, para co crear su creación, sino gracias al diálogo con sus palabras. Como predica la autora con el ejemplo.

Por: Alejandro León Meléndez | Opinion | Comentarios (0) | Referencias (0)

Jueves, 12 de enero de 2006

Premio para Primera Novela «Alejandro Ariceaga»

Sólo una felicitación


Édgar, mi hermano de carne y sangre, fue uno de los tres vencedores del certamen convocado por el Centro Toluqueño de Escritores.
Quiero felicitarlo aunque sea con semanas de atraso.
Para marzo, si los plazos estipulados se cumplen, se publicará su novela Las cosas que no vemos. Y por este medio avisaré dónde se presenta, y a qué horas.
Un abrazo de letras
ALM

Por: Alejandro León Meléndez | Promoción de lo cultural | Comentarios (11) | Referencias (0)

Miércoles, 11 de enero de 2006

Enero del 2006

No hay mucho qué decir, ya regresé.
Sólo eso.
Ahora agarraré la escoba, y me pondré a limpair el desmadre, porque todo esto parece abandonado. Esperen unos diyitas, y verán cómo lo dejo todo reluciente y listo para recibirlos otra vez.
Les prometo café y galletitas.
ALM

Por: Alejandro León Meléndez | General | Comentarios (0) | Referencias (0)

Miércoles, 16 de noviembre de 2005

Arte de Breverías, segundo ejemplar

En este asunto de la promoción cultural, mi inclinación natural es hacia la promoción de la literatura, por mis notorias aficiones con ella. Y entre las cosas que tiendo a hacer, por mero gusto y necesidad emocional, es la presentación de libros. tunAstral es la institución que, casi sin fallo, me invita a hacer reseñas literarias para presentar libros en su programa “Cafés literarios”, y de vez en cuando, en alguna otra parte del Estado. La acotación de hace unos días, de título “Formas de Placeres” se debe a que yo construí ese libro (y por extraños designios, aparece mi nombre en la portada).
De vez en vez, también el IMC me invita a presentar algún texto, y ya se dio el hecho, como mencioné días atrás, de que presenté un libro para el FONCA.
Pero no es lo único que hago. El sino de la promotoría me ha llevado a ser parte del consejo editorial de dos revistas. Una de ellas ocurre en Venezuela, más específicamente en Yaracuy y ciudades cercanas. De Ediciones YO ya he hablado, tanto de su publicación electrónica como de su impresión.
La otra revista (que inicia como Fanzine) es, justamente, Arte de Brevería, y tiene como objetivo publicar a los talleristas del Centro Toluqueño de Escritores. Además, en cada número invitamos a algún autor importante. El primer número, publicado a través de fotocopias, tuvo como invitado a Alberto Chimal, y sus setecientos números se agotaron pronto. El segundo número, y del que voy a hablar el día de hoy, ya se publicó en una imprenta (Propiedad del CTE), con el invitado Marco Aurelio Chavezmaya.
Este texto sirve para invitar a los lectores a dos de las presentaciones programadas, de esa revista, en el Estado de México, y que a continuación coloco.

—Viernes 18 de noviembre de 2005
16:00 hrs.
Bar Manolo’s
Domicilio Conocido, Toluca, Estado de México

—Miércoles 23 de noviembre de 2005
18:00 hrs.
Casa de Cultura “Lic. Julián Díaz Arias”
Chapultepec, Estado de México

A diferencia de las presentaciones tradicionales, no habrá un comentarista invitado. Se apersonará el director en turno, Melquíades Leeworio Gallardo, y los que contribuimos con textos. Platicaremos al respecto de la creación literaria, leeremos algunos textos y venderemos la revista, que tiene un costo de recuperación de $5.00 (Cinco pesos 00/100. Moneda mexicana).

El siguiente número, el tercero, me toca dirigirlo. Ya les avisaré lo que sucede con ella. Por el momento, los invito a que nos acompañen.

ALM

Por: Alejandro León Meléndez | Promoción de lo cultural | Comentarios (2) | Referencias (0)

Lunes, 14 de noviembre de 2005

Formas de Placeres

De acuerdo con el continuo lógico de las cosas, ya salió de imprenta el libro que le hice a Alejandro Ariceaga, y que terminó con el título Formas de placeres, publicado por tunAstral gracias al apoyo del FONCA (Fondo Nacional para la cultura y las Artes). Metrosexual, el libro número cinco de la colección tunAstralia viste una portada rosa mexicano, y resulta agradable a la vista.
La secuencia sigue el paso lógico de los libros en este país, y habrá una serie de presentaciones ante la sociedad mexiquense, y quien quita en otras entidades del país. Por el momento, empero, sólo tengo la lista de tres espacios donde se presentará en las dos siguientes semanas, y aquí la pongo como una invitación a que me acompañen.

— Miércoles 16 de noviembre de 2005
18:00 hrs.
Auditorio de la Unidad Académica Profesional
Atlacomulco UAEM

Domicilio conocido, san Francisco Chalchihuapan
Atlacomulco, Estado de México

— Lunes 21 de noviembre de 2005
20:00 hrs.
Restaurante Biárritz
5 de Febrero esq. Nigromante, Centro,
Toluca, Estado de México

— Miércoles 30 de noviembre de 2005
18:00 hrs.
Casa de Cultura “Lic. Julián Díaz Arias”
Av. Libertad s/n, Centro,
San Miguel Chapultepec, Estado de México

En los tres casos, y como una excepción obvia con respecto a los cuatro números anteriores de la colección, el autor antologado no estará presente. Seré yo quien presente.
Ojalá que con este libro, Ariceaga, dónde quiera que se halle, perciba el homenaje que la hago. Ojalá, también, los lectores que aún no lo conocen se acerquen a la obra de este autor mexiquense. Literatura cabrona, representativa de una etapa mexicana muy importante.
Y que viva Alejandro Ariceaga, a poco más de un año de su fallecimiento.

Alejandro Ariceaga Formas de placeres; Col. tunAstralia #5; tunAstral/FONCA/CONACULTA; Toluca, México; 2005
Selección e introducción Alejandro León Meléndez


ALM

Por: Alejandro León Meléndez | Promoción de lo cultural | Comentarios (0) | Referencias (0)

Martes, 25 de octubre de 2005

Wilma, y Stan

Está en casa, Casiopea


Está enferma. Casiopea tiene más de un año de edad, y no crece. Ahora, sus ojos casi no se abren (y no sabemos si es por infección) y no come desde hace un par de semanas: está débil.
Por eso, regresó de su tortugario definitivo -en casa de Jenn- a su viejo tortugario, en mi oficina, junto a la Vetusta Morla.
Y, ¿por qué tomamos esa decisión? Es muy sencillo: hace tres semanas, la Vetusta Morla, que ya creció, pasó por una etapa similar. Debilidad, inapetencia, y no abría sus ojos. Pensé que se me moría.
Pero, por fortuna, no sucedió.
Al respecto, sólo me queda decir una cosa que tiene que ver con la extrema sensibilidad de las tortugas. Vetusta Morla, la vida dentro de mi oficina burocrática, enfermó mientras Stan mataba gente en mi país.
No lo relacioné, porque, ¿quién lo haría? Sin embargo, ahora que Wilma destroza otra parte de esta tierra tan querida, Casipoea cae enferma.

En más de una ocasión he podido percibir las reacciones de los animales a mi alrededor, con respecto a mi vida. Ellos entran no en mi mente, sino en mi alma, y saben lo que pasa.
El peor día de mi vida, durante un viaje fuera de mi casa, cayó muerto -sin razón alguna, sin enfermedad previa o destellos de debilidad-, el Roger Waters, un pez beta rojo, muy hermoso. Muy poderoso.
No flotó como los peces que mueren: se hundió, como si su cuerpo cargara un peso demasiado grande.
Cuando renuncié a mi trabajo anterior, la Dolores O'Riordan una beta hembra, mató a mordidas a su compañera, la Tina Turner, de la misma edad y raza. Con quien había compartido pecera y vida. Skacy, antes de morir, aullaba por las noches cuando las cosas no iban bien.

Wilma y Stan me han destrozado. El dolor que tengo en el corazón me deshumaniza. Quisiera no tener que comprender, que descubrir, que saber lo que sucede. Quisiera que los conceptos me abandonaran y no supiera que la gente muere, la gente se queda sin comida, sin cobijo.
¿Son tan duros los pecados de la humanidad, que debemos pagarlos con la vida de nuestros hermanos?
Que llegue, por favor, mi Stan privado y me lleve. No quiero saber más de sufrimientos.
Pero por favor, que no se muera Casiopea. Ella no tiene la culpa de nada.

ALM

Por: Alejandro León Meléndez | General | Comentarios (1) | Referencias (0)

Lunes, 17 de octubre de 2005

Festival de la Canción

Ayer domingo se celebró el XVIII Festival de la Canción del ITESM Campus Toluca


Increíble lo que mucho dinero en el ámbito de la promoción cultural puede lograr.
Recapacito: Lo que mucho dinero y poco interés pueden lograr.
Debido a los compromisos laborales de Jenn, organizó este evento bajo varios preceptos encontrados:

Por un lado el verdadero pero a veces insuficiente talento de muchos jovencitos toluqueños (desde la preparatoria y hasta la maestría) que no son músicos profesionales. Bueno, casi todos tienen el talento y casi ninguno es profesional.
El Festival, que además es concurso, tiene como regla que las canciones presentadas en forma individual o grupal sean completamente inéditas. Y los participantes deben ser alumnos (no ex) del Tec de Monterrey campus Toluca. Una escuela prestigiada y muy cara.

Por otro lado está la poca visión de las autoridades de la escuela. Tanto las educativas como las culturales. Es decir, se supone que es un espacio para los jóvenes estudiantes, para que se expresen y digan lo que necesitan y encuentren en ellos la veta de la música como un aliciente para la mejora en la calidad de su vida.

Y aquí veo dos peros principales. El primero tiene que ver con la apertura del Festival. En él, la escuela invierte grandes cantidades de dinero. Rentan un teatro (en este caso, y desde hace mucho tiempo, supongo, fue el del Seguro Social de la Ciudad de Toluca), y contratan a un ingeniero para iluminar y sonorizar. Arman un escenario fabuloso y colocan el mejor equipo de sonido que el dinero puede conseguir. Todo eso está bien, sobretodo para que los alumnos puedan explayarse en su trabajo creativo. Pero decía del problema: Nadie en la ciudad se entera de ese hecho. Nadie que no sea alumno o familiar de los alumnos. La Universidad del Estado, con muchos menos recursos, hace una invitación a toda la población a sus diversas actividades culturales. Está abierta.
siento molestia porque el Tec de Moneterrey, en su más reciente Misión, dice que busca generar seres humanos comprometidos con su sociedad. Pero los mantiene aislados. Los chavos terminan creyendo que son los mejores del Estado, porque todo mundo les dice lo buenos que son. Y claro, lo son, pero sólo comparados con ellos mismos.
Es decir, se crea una fantasía. Los mantienen encerrados en una cúpula.
Pero ¡aguas! No me refiero a que el concurso se abra a todo el mundo. Porque tampoco sería justo. Es un concurso para los alumnos. Es decir: si tienen una producción tan impresionante (ya quisiera ver al gobierno del Estado -IMC- o a la UAEM tener esas producciones). Por lo menos deberían compartir con su sociedad lo que logran. De esa forma habría un verdadero diálogo entre ellos y el resto de los mortales que no podemos pagar esas colegiaturas.

El segundo problema que veo es la cerrazón. No sólo de los chavos, que no experimentan más que con dos o tres tipos de música (las que conocen), sino de las autoridades culturales, las más altas.
Uno de esos tres géneros explotados por los chavos (además de la trova y el pop) es el rock pesado. Dos grupos presentaron piezas de Death, o Trash o algo similar. Donde los contantes gritan con voz rasposa e irreconocible. Bueno, pues la Dirección de Asuntos Estudiantiles, que es la que maneja la Difusión Cultural, se molestaron con Jenn, mi novia, por permitir que esos chavos se presentaran.
Es decir, sólo porque no le gustó a la señora directora, los chavos no tienen derecho a expresarse como el resto, que canta cosas obvias, y melodías pegajosas.
Las letras de estos dos grupos de Trash no decían groserías (uff, ¡eso es tan malo!), no hablaban de cosas ofensivas para la sociedad buena y culta y enriquecida de mi ciudad. Porque uno de los puntos para concursar es precisamente eso: que no haya malas palabras o temas inadecuados (por supuesto, los maestros deciden qué es malo y que no).
No me gusta el trash, o el death. Pero eso no signifique que deba ignorar una forma de expresión en los jóvenes. Ellos desean decir algo, y tienen todo el derecho de hacerlo. Tampoco me gusta el pop, y me gusta muy poco de la trova. Pero podemos reconocer el valor de los jovenes. Si van a abrir espacios para ellos, por lo menos que sea parejo.

Es muy probable, por lo que escuché tras bambalinas, que el año que entra se les prohiba la entrada a concursas esos dos grupos.
Y de cualquier forma, la sociedad toluca no se enterará de lo que allí dentro sucede. Y, pensándolo mejor, a lo mejor es lo más beneficioso.

ALM

Por: Alejandro León Meléndez | Promoción de lo cultural | Comentarios (2) | Referencias (0)